Hugo Orlando Torres Aldrich médico y combatiente revolucionario

REVISIÓN HISTÓRICA

 

Hugo Orlando Torres Aldrich, médico y combatiente revolucionario

 

Hugo Orlando Torres Aldrich, doctor and revolutionary fighter

 

 

Daniel Sebastián García Torres1

 

1Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba. Facultad de Medicina No. 1, Santiago de Cuba, Cuba.

 

 


RESUMEN

Se realiza un recuento de la significativa trayectoria profesional y humana del doctor Hugo Orlando Torres Aldrich, quien fuera combatiente de la sierra y el llano, pediatra, cardiólogo, nefrólogo, educador de varias generaciones de galenos e incansable estudioso de las ciencias médicas. Con el presente artículo se rinde tributo a esta prestigiosa figura, cuya vida de valiosa entrega a tan hermosa profesión, resulta ejemplo a graduados y futuros profesionales de la medicina. El estudio de la vida y obra del Dr. Hugo Torres Aldrich, promueve que profesores y estudiantes compartan experiencias que los conduzcan a descubrir sus potencialidades, en aras de consolidar los valores morales necesarios para su actuación profesional.

Palabras clave: médico combatiente; combatiente; personalidad médica.


ABSTRACT

The significant professional and human career of Dr. Hugo Orlando Torres Aldrich (1926 - 2008), who was a fighter of the mountains and plains, pediatrician, cardiologist, nephrologist, educator of several generations of doctors and a tireless student of medical sciences is remembered in this paper. This historical reviews and pays tribute to this prestigious figure, whose life of valuable dedication to such a beautiful profession is an example to graduates and future professionals of medicine. The study of the life and work of Dr. Hugo Torres Aldrich encourages teachers and students to share experiences that lead to discover their potential, in order to consolidate the necessary moral values for their performance.

Keywords: medical fighter; fighter; medical personality.


 

INTRODUCCIÓN

La última etapa de la lucha insurreccional cubana estuvo permeada de personas valiosas, con el deseo de derrocar una tiranía que asesinaba a mansalva a sus ciudadanos y promovía la prostitución del poder como fuente de enriquecimiento de una carcomida burguesía criolla.

Hugo Torres Aldrich fue uno de esos seres que desde los inicios puso a disposición de la incipiente revolución su conocimiento y práctica médica, acercar a las nuevas generaciones a su ejemplo, rememorar su vida y obra constituye un homenaje merecido y necesario.

El eminente médico y pedagogo santiaguero, doctor en Ciencias Médicas, especialista en Cardiología Pediátrica, especialista de segundo grado en Pediatría, profesor Titular y Consultante que ostentaba además la categoría especial de Profesor de Mérito, nació en Santiago de Cuba, el 10 de septiembre del 1926, en un hogar muy humilde.

En 1947 matriculó en la Escuela de Medicina de La Habana, donde cursó sus estudios en medio de las limitaciones económicas y sociales distintivas de aquella sociedad elitista en la que predominaba una enseñanza teórica de la profesión.

Pudo estudiar medicina, gracias al esfuerzo de sus familiares para costear los estudios: la madre, costurera remendona, los hermanos, laboraban en la Cervecera y Fábrica de Ron "Bacardí" por el día y durante la noche, fungían como serenos ocasionales en apoyo del padre.

Se graduó en 1954. Al retornar a Santiago de Cuba, obtuvo su primer trabajo en la Casa de Emergencias cita en Trocha y Padre Pico, comprado por su padre a un politiquero de la época, quien recogía las cédulas electorales de toda la familia. Así lo recuerda Nicolás Armelio Torres Matos "Mello", Coronel de la reserva, sobrino y compañero en la última etapa de la lucha insurreccional.

El médico combatiente Dr. Hugo Torres, fue una de las personalidades de la medicina cubana que, desde el transcurso de la última etapa de la guerra de liberación, tuvo un papel apreciable en su ciudad natal, Santiago de Cuba.

 

DESARROLLO

Al llamado de la patria, Hugo Torres se unió en 1956 a la lucha clandestina, bajo la dirección de José Galindo Castellanos, en Ramón de Guaninao, Palma Soriano. Allí permaneció hasta marzo de 1958.

Único médico de la región, debía trasladarse a través de largas caminatas o a caballo, (Fig. 1) para atender a los pobladores, la gran mayoría campesinos muy pobres a quienes no cobraba el servicio, lo que le hizo enriquecer de simpatía y agradecimiento proveniente de esos seres tan humildes, como solo ellos saben ofrecer.

 

 

Una vez constituidos los primeros campamentos rebeldes, brindó atención médica a combatientes heridos o enfermos. Mello (Fig. 2) asevera que era buscado en la noche por los guerrilleros, iba hasta los campamentos y a la mañana siguiente estaba en su consulta. Recolectó armas, vendió bonos y junto a su enfermera y esposa -miembro activo del Movimiento 26 de julio- trasladaba armamento, medicinas y otros pertrechos a la Sierra Maestra.

 

 

El Dr. Raúl Rizo Rodríguez, en aquel entonces adolescente y lugareño, narra que en el año 1958 los soldados del ejército de Batista tomaron el poblado de Ramón de Guaninao y comenzaron a viva voz a preguntar dónde vivía el médico.Feliciano Rizo, su padre, llegó primero a la casa de Hugo y lo sacó por la parte trasera a él y su familia, y a campo traviesa los condujo hasta el poblado de El Caney y de ahí a la carretera central, donde tomaron un transporte para Santiago de Cuba.1

Mello afirma que fue objeto de una posible delación. La captura de Hugo por las hordas de la dictadura pudo haber tenido consecuencias impredecibles, pues era buscado por sus vínculos con el movimiento clandestino.

En Santiago de Cuba debió permanecer en la clandestinidad. A fines de 1958 se incorporó a la zona del III Frente Oriental "Dr. Mario Muñoz Monroy", específicamente a la columna 10 "René Ramos Latour", con el comandante René de los Santos, pero en trabajo directo con el entonces capitán Fernando Vecino Alegret.

Mello rememora que en una ocasión estaba haciendo posta en la carretera, ubicado en las inmediaciones de Marimón y Hugo le gritó desde la cajuela de un Jeep en que pasaba por el lugar, que fuera a verlo a la capitanía para trasladarlo hacia allí.

Lo recuerda en el Hospital de Aserradero junto a Vecino, de quien le llamó la atención su tamaño, barba tupida y sombrero grande y le obsequió un dibujo hecho por él, desde entonces este le llamó "el pintor".

El 13 enero de 1959 se le asignó la misión, como médico rebelde (Fig. 3), por el entonces jefe de Departamento de Sanidad del Ejército Rebelde, el teniente Dr. Enrique Creagh y Creagh, de atender a los miembros del Ejército Rebelde en los diferentes escenarios posibles en que estos se encontrasen y como representante ante la comisión depuradora y fiscalizadora de la antigua colonia española y, a la vez, encargado de la creación del Servicio de Pediatría en el Hospital Militar "Dr. Joaquín Castillo Duany".

 

 

A instancias del Movimiento 26 de Julio, fue designado para diferentes responsabilidades: Residente de Pediatría, el 1 de julio de julio de 1959 y en 1960, Médico Pediatra por parte del Dr. José Ramón Machado Ventura; el 5 de febrero de 1960, responsable de la sección médica en Santiago de Cuba (Fig. 4); el 31 de julio de 1959, como director de la clínica de Maternidad Obrera de Oriente (Fig. 5) -actualmente Hospital Ginecobstétrico Docente "Tamara Bunke Bider"-, y el 1 de octubre de 1964 comenzó a laborar en el Hospital Infantil Norte, como Jefe del Departamento de Pediatría.

 

 

 

Fundador de las milicias populares, participó en todas las operaciones militares durante los estados de emergencia y prestó servicio profesional en la Escuela de Milicia que dirigía el teniente José Reinaldo Pardelles. Se desempeñó en numerosas actividades, como la fundación del Comité Militar, los Comités de Defensa de la Revolución y el Partido Comunista de Cuba.

Se incorporó desde sus inicios a la Escuela de Medicina y fue pionero en la creación de los servicios de Cardiología y Nefrología en Santiago de Cuba.

En 1983 cumplió misión en la hermana República de Nicaragua, como parte del contingente médico cubano "Comandante Carlos Fonseca Amador", y allí laboró activamente en el Hospital Comandante "Gaspar García Laviana", en el departamento de Rivas.

La dirección del hospital, encabezada por su director el Dr. Fernando Martínez Toruño, emitió un reconocimiento para resaltar que "en el tiempo que permaneció en la Nicaragua liberada, supo ganarse el respeto y el aprecio de todo el personal del hospital, tanto de base como técnico, fue ejemplo de disciplina, preparación científica, humanismo y claridad revolucionaria".

Sus méritos le fueron agradecidos con medallas y distinciones, entre los cuales pueden citarse: Combatiente de la Guerra de Liberación (1981); Combatiente de la Lucha Clandestina (1981); 30 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias; Distinción 28 de septiembre de los Comités de Defensa de la Revolución; 40 Aniversario de la Fuerzas Armadas Revolucionarias y 50 Aniversario de la Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Nunca dejó de acudir a su cita con los pacientes del Hospital Infantil Norte. Auxiliado por su entrañable amigo y discípulo el Dr. Rafael Legrá Rodríguez se trasladaba a dicha institución para colaborar en el diagnóstico, evaluación y cuidado de menores y sus acompañantes, e incluso acudía ante el llamado a altas horas de la noche.

Cansado y enfermo, continuó la ardua tarea de la enseñanza y la estimulación a los más jóvenes por el conocimiento y la necesidad del estudio, en aras de lograr una práctica médica de calidad. Sus vecinos lo recuerdan como un médico comunitario al servicio de los demás.

Siempre se mantuvo firme a sus ideales, miembro activo de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, falleció el jueves 2 de octubre de 2008, abatido por el cáncer en la ancianidad.

El estudio de la vida y obra del Dr. Hugo Torres Aldrich, promueve que profesores y estudiantes compartan experiencias que los conduzcan a descubrir sus potencialidades, con el objetivo de favorecer la consolidación de los valores morales necesarios para su actuación profesional.

El homenaje merecido a este médico, educador y científico notable, también encierra la gratitud del pueblo, de sus pacientes y de los que fueron y seguirán siendo sus alumnos y compañeros.

 

REFERENCIAS

1. García Torres Daniel Sebastián. Dr. Hugo Orlando Torres Aldrich: ejemplo de profesional en la praxis de la pediatría cubana. MEDISAN. feb 2016;20(2):267-76. Acceso: 03/12/2017. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1029-30192016000200018&lng=es

 

 

Recibido: 27/02/2018
Aprobado: 18/05/2018

 

 

Daniel Sebastián García Torres. Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba. Facultad de Medicina No. 1. Santiago de Cuba, Cuba.
Correo electrónico: danielgarcia@infomed.sld.cu

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