Artículo de Revisión

 

Simulación clínica: estrategia para la formación en cuidado humanizado en enfermería

Clinical simulation: strategy for training in humanized nursing care

 

Jonny Alberto Fuentes Chaparro¹* https://orcid.org/0000-0002-0356-9417
Scarlet Beatriz Silva Olmos2 https://orcid.org/0009-0006-9187-7378

 

¹Universidad Bernardo O'Higgins. Facultad de Ciencias de la Salud. Santiago, Chile.
2Universidad Bernardo O'Higgins. Facultad de Ciencias de la Salud. Escuela de Tecnología Médica. Santiago, Chile.

 

*Autor para la correspondencia. Correo electrónico: Jonny.fuentes@ubo.cl

 

 


RESUMEN

Introducción: La gestión del cuidado en enfermería se sustenta en principios universales y en saberes interdisciplinarios orientados al bienestar de la persona. La simulación clínica se ha consolidado como una estrategia formativa que integra el conocimiento teórico con la práctica en entornos controlados, y su vínculo con la formación en cuidado humanizado adquiere interés creciente.
Objetivo: Analizar el aporte de la simulación clínica a la formación en cuidado humanizado de los profesionales de enfermería.
Métodos: Se realizó una revisión narrativa de la literatura publicada entre 2021 y 2026, en español e inglés, sobre simulación clínica, formación en enfermería y cuidado humanizado. La búsqueda en Scopus, PubMed/MEDLINE y SciELO identificó 192 registros; tras eliminar 42 duplicados se evaluaron 150 y se seleccionaron 13 documentos.
Desarrollo: La evidencia revisada muestra que la simulación clínica mejora la adquisición de habilidades técnicas y no técnicas, favorece el pensamiento crítico y la toma de decisiones, y fortalece competencias asociadas al cuidado centrado en la persona, como la comunicación y la empatía. El enfoque interprofesional en los escenarios simulados refuerza el trabajo en equipo y la integración de saberes.
Conclusiones: La simulación clínica constituye una estrategia pertinente para la formación en cuidado humanizado en enfermería. Su incorporación sistemática en los planes de estudio contribuye a la preparación de profesionales competentes para una atención integral, siempre que se acompañe de un diseño pedagógico orientado a los valores del cuidado.

Palabras clave: atención de enfermería; educación en enfermería; empatía; entrenamiento simulado.


ABSTRACT

Introduction: Nursing care management is grounded in universal principles and interdisciplinary knowledge oriented toward the person's well-being. Clinical simulation has become a training strategy that integrates theoretical knowledge with practice in controlled settings, and its link with training in humanized care is of growing interest.
Objective: To analyze the contribution of clinical simulation to the training in humanized care of nursing professionals.
Methods: A narrative review of literature published between 2021 and 2026, in Spanish and English, on clinical simulation, nursing education, and humanized care was conducted. The search in Scopus, PubMed/MEDLINE, and SciELO identified 192 records; after removing 42 duplicates, 150 were assessed and 13 documents were selected.
Development: The reviewed evidence shows that clinical simulation improves the acquisition of technical and non-technical skills, fosters critical thinking and decision-making, and strengthens competencies associated with person-centered care, such as communication and empathy. The interprofessional approach in simulated scenarios reinforces teamwork and the integration of knowledge.
Conclusions: Clinical simulation is a relevant strategy for training in humanized care in nursing. Its systematic incorporation into curricula contributes to preparing professionals competent for comprehensive care, provided it is accompanied by a pedagogical design oriented toward the values of care.

Keywords: education, nursing; empathy; nursing care; simulation training.


 

 

Recibido: 21/09/2026
Aprobado: 16/10/2026

 

 

INTRODUCCIÓN

La formación de los profesionales de enfermería enfrenta el reto de integrar el conocimiento teórico con la práctica clínica en escenarios cada vez más complejos. Las oportunidades de aprendizaje en entornos reales resultan a menudo irregulares, dado que los estudiantes no siempre encuentran situaciones clínicas de alta complejidad o de baja frecuencia durante sus prácticas. Esta limitación ha impulsado la búsqueda de estrategias que permitan preparar a los estudiantes en condiciones controladas antes de su contacto con el paciente.(1)

La simulación clínica se ha consolidado como una de esas estrategias. Consiste en la reproducción de escenarios asistenciales en ambientes seguros, donde el estudiante practica habilidades técnicas y no técnicas sin riesgo para el paciente. La evidencia disponible muestra que esta metodología favorece la adquisición de conocimientos, el razonamiento clínico y el pensamiento crítico, a la vez que refuerza la confianza y la disposición para la práctica real.(2,3)

El interés de la simulación no se limita a la dimensión técnica. Diversas revisiones señalan que los escenarios simulados fortalecen competencias asociadas al trato con las personas, como la comunicación, el trabajo en equipo y la toma de decisiones, elementos centrales de un cuidado centrado en la persona.(4,5) Esta capacidad para desarrollar habilidades relacionales sitúa a la simulación como un recurso pertinente para la formación en cuidado humanizado, entendido como una atención que integra el conocimiento científico con el respeto por la dignidad y las necesidades del paciente.

El cuidado humanizado constituye un eje de la disciplina de enfermería. Su enseñanza requiere estrategias que no solo transmitan contenidos, sino que preparen al futuro profesional para una relación empática y ética con el paciente. En este punto convergen dos campos que la literatura ha tratado con frecuencia por separado: la simulación clínica como método pedagógico y el cuidado humanizado como valor profesional. La articulación entre ambos, es decir, el aporte concreto de la simulación a la formación en cuidado humanizado, ha sido menos explorada de forma integrada.

El objetivo de esta revisión es analizar el aporte de la simulación clínica a la formación en cuidado humanizado de los profesionales de enfermería.

 

 

MÉTODOS

Se realizó una revisión narrativa de la literatura sobre simulación clínica en la formación en cuidado humanizado de enfermería. La búsqueda se ejecutó el 22 de septiembre de 2026 en las bases de datos Scopus, PubMed/MEDLINE y SciELO.

Se emplearon descriptores tomados de DeCS y MeSH, combinados con los operadores booleanos AND y OR: "Entrenamiento Simulado" ("Simulation Training"), "Educación en Enfermería" ("Education, Nursing"), "Atención de Enfermería" ("Nursing Care") y "Empatía" ("Empathy"), junto con términos libres como "clinical simulation", "humanized care" y "person-centered care". Las ecuaciones se adaptaron a la sintaxis de cada base.

Se consideraron publicaciones en español e inglés, del período 2021-2026. Se incluyeron revisiones sistemáticas, revisiones narrativas y estudios primarios que abordaran el uso de la simulación clínica en la formación de enfermería y su relación con las competencias del cuidado centrado en la persona. Se excluyeron los trabajos sin relación con la formación en enfermería, los centrados de forma exclusiva en habilidades técnicas sin vínculo con las competencias relacionales, y los que no estaban disponibles en texto completo.

La búsqueda identificó 192 registros: 142 en Scopus, 49 en PubMed/MEDLINE y 1 en SciELO. Tras la eliminación de 42 duplicados, se evaluaron 150 títulos y resúmenes según los criterios de selección, con atención a su pertinencia con el objetivo, su calidad metodológica y su actualidad. Finalmente se seleccionaron 13 documentos, a partir de los cuales se organizó el análisis en ejes temáticos que estructuran el desarrollo.

 

 

DESARROLLO

La simulación clínica como estrategia formativa en enfermería

La simulación clínica reproduce escenarios asistenciales en ambientes controlados, con recursos que van desde maniquíes de distinta fidelidad hasta pacientes estandarizados y entornos virtuales. Su propósito es que el estudiante practique sin riesgo para el paciente y transfiera después ese aprendizaje a la práctica real. La evidencia acumulada muestra que esta metodología mejora la adquisición de conocimientos y habilidades, y que la fidelidad del escenario influye en los resultados.(1) Una revisión general de revisiones sistemáticas confirmó el efecto de la simulación de alta fidelidad sobre el conocimiento y el desempeño de los estudiantes de enfermería de pregrado, con tamaños de efecto significativos en ambos resultados.(6)

El interés de esta estrategia se explica por una limitación estructural de la formación clínica tradicional. Las prácticas en entornos reales ofrecen oportunidades irregulares, ya que el estudiante no siempre encuentra situaciones de alta complejidad o de baja frecuencia durante su rotación.(1) La simulación permite planificar esas situaciones y asegurar que todos los estudiantes se enfrenten a ellas en condiciones equivalentes, lo que reduce la brecha entre la teoría y la práctica.(4)

Tipos y modalidades de simulación

La simulación clínica abarca un abanico de recursos con distinto grado de fidelidad. La simulación de baja fidelidad emplea modelos anatómicos para el entrenamiento de habilidades aisladas; la de fidelidad intermedia y alta recurre a maniquíes que reproducen respuestas fisiológicas; y los pacientes estandarizados, personas entrenadas para representar un caso, aportan realismo a la interacción comunicativa. A este repertorio se han sumado los entornos de realidad virtual, que generan escenarios inmersivos mediante sistemas computacionales.

El desarrollo del pensamiento crítico y el razonamiento clínico

El aporte de la simulación no se restringe a la destreza técnica. Las revisiones disponibles coinciden en que fortalece el pensamiento crítico, el razonamiento clínico y la reflexión, capacidades que sostienen la toma de decisiones en situaciones complejas.(2) Un metanálisis sobre el efecto de la simulación en la capacidad de decisión clínica de los estudiantes de enfermería confirmó mejoras significativas en esta competencia, que resulta esencial para una práctica segura.(7)

Junto a ello, la simulación incrementa la autoconfianza del estudiante para ejecutar tareas clínicas, emitir juicios y comunicarse con el paciente y con el equipo, lo que reduce la ansiedad frente a la práctica real.(3) Esta ganancia en confianza es relevante, dado que la inseguridad ante situaciones clínicas figura entre los factores que limitan una respuesta oportuna del profesional novel.

La simulación en situaciones de urgencia y crisis

Uno de los ámbitos donde la simulación muestra un valor más claro es el entrenamiento para situaciones de urgencia, que el estudiante no puede practicar en pacientes reales sin riesgo. La reanimación cardiopulmonar constituye el ejemplo más estudiado. La evidencia disponible señala que el entrenamiento basado en simulación mejora la ejecución de las maniobras y el conocimiento teórico en comparación con los métodos tradicionales, a la vez que permite ensayar de forma repetida una respuesta que debe ser rápida y precisa.(8)

Este mismo cuerpo de evidencia advierte una limitación relevante: las habilidades de reanimación decaen con el tiempo si no se refuerzan, lo que sostiene la necesidad de un entrenamiento periódico y no de una única exposición.(8) La simulación permite programar ese reentrenamiento en condiciones seguras, lo que la convierte en una herramienta idónea para el mantenimiento de competencias críticas que se utilizan con poca frecuencia pero que resultan decisivas para la vida del paciente.

El vínculo entre simulación y cuidado humanizado

El foco de esta revisión reside en la relación entre la simulación y la formación en cuidado humanizado. La evidencia indica que los escenarios simulados constituyen un espacio propicio para desarrollar competencias relacionales, y no solo procedimentales. Una revisión sistemática con metanálisis sobre intervenciones basadas en simulación halló mejoras en la empatía de los estudiantes de las profesiones de la salud, un componente esencial del cuidado centrado en la persona.(9)

Esta capacidad se hizo visible durante la contingencia sanitaria por la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), cuando muchas instituciones convirtieron sus sesiones presenciales en simulaciones virtuales. Un estudio con estudiantes de enfermería que empleó videoconsultas simuladas evaluó la adquisición de competencias de humanización y registró mejoras en la autoeficacia y en la comprensión emocional tras la experiencia.(10) El hallazgo muestra que la simulación, incluso en modalidad virtual, puede orientarse de forma explícita al desarrollo de los valores del cuidado, siempre que el diseño pedagógico lo contemple.

No obstante, la propia literatura advierte los límites de la modalidad virtual para este fin. Algunos trabajos señalan que los entornos con menor realismo dificultan el desarrollo de habilidades interpersonales sutiles, como la empatía y la construcción de la relación terapéutica.(5) Esta observación matiza el entusiasmo por la virtualización y sostiene que la fidelidad del escenario y la interacción humana siguen siendo relevantes cuando el objetivo es formar en cuidado humanizado.

La dimensión interprofesional de la simulación

La simulación que integra a estudiantes de distintas disciplinas favorece el trabajo en equipo y la comprensión de los problemas de salud desde perspectivas complementarias. Un metanálisis de ensayos controlados aleatorizados demostró que los programas de educación interprofesional basados en simulación mejoran el trabajo en equipo y la comunicación entre los estudiantes de las profesiones de la salud.(11) Este enfoque reduce la fragmentación de la formación y aproxima el aprendizaje a la realidad asistencial, donde el cuidado se ejerce de manera coordinada entre profesionales.

La colaboración interprofesional en escenarios simulados también contribuye a la seguridad del paciente, dado que muchos de los eventos adversos en la atención se originan en fallas de comunicación entre los miembros del equipo. Al ensayar esa comunicación en un entorno seguro, el estudiante desarrolla competencias que después se traducen en una atención más segura y coordinada.

La reflexión posterior como núcleo del aprendizaje

La retroalimentación estructurada posterior a la experiencia, conocida como debriefing, aparece de forma recurrente como el momento donde se consolida el aprendizaje. Una revisión de alcance sobre el debriefing en la formación de enfermería concluyó que esta fase incrementa el conocimiento, la adquisición de habilidades, la autoconfianza y la capacidad de autorreflexión del estudiante.(12) Es en ese espacio donde el estudiante analiza sus decisiones, reconoce sus fortalezas y debilidades, y vincula la acción técnica con sus implicaciones para el paciente.

Sin esa reflexión guiada, la simulación corre el riesgo de quedar reducida a un ejercicio procedimental, desligado de los valores que sustentan el cuidado. Por esta razón, la calidad del debriefing y la competencia del facilitador constituyen factores determinantes del resultado formativo, tanto o más que la sofisticación tecnológica del escenario.

Barreras y desafíos para la implementación

Pese a la evidencia favorable, la incorporación de la simulación en la formación de enfermería enfrenta obstáculos que la literatura documenta de forma consistente. Entre los más señalados figuran el acceso limitado a la tecnología, la aplicación irregular del debriefing y la formación insuficiente de los facilitadores.(4) Estos factores condicionan que el potencial de la metodología se traduzca o no en resultados de aprendizaje.

El costo de los equipos de alta fidelidad y de los entornos virtuales representa una barrera para muchas instituciones, en particular en contextos de menores recursos. A ello se suma la necesidad de personal docente capacitado de forma específica, dado que la conducción de un escenario y de su reflexión posterior exige competencias que no coinciden con las de la docencia tradicional. La sostenibilidad de la simulación depende, por tanto, del respaldo institucional y de una integración planificada, más que de iniciativas aisladas. El reconocimiento de estas barreras resulta necesario para una valoración equilibrada de la metodología, que no ignore sus condiciones de posibilidad.(13)

Condiciones para una integración efectiva

La evidencia permite identificar las condiciones que favorecen que la simulación cumpla su papel formativo. La primera es la integración curricular: los resultados son mayores cuando la simulación se incorpora de manera transversal y progresiva en el plan de estudios, desde las etapas iniciales, y no como una actividad aislada.(6) La segunda es el realismo y la pertinencia de los escenarios, que deben corresponder a situaciones que el estudiante enfrentará en la práctica. La tercera es la orientación explícita del diseño hacia las competencias relacionales, dado que el desarrollo de la empatía y la comunicación no ocurre de forma espontánea, sino cuando el escenario y la retroalimentación posterior lo buscan de manera deliberada.(8,9)

A estas condiciones se suman la disponibilidad de recursos adecuados, la formación específica de los facilitadores y la existencia de criterios de evaluación claros que integren tanto las habilidades técnicas como las no técnicas. La ausencia de cualquiera de estos elementos limita el rendimiento de la metodología, con independencia de la inversión tecnológica realizada.

La simulación clínica constituye una estrategia pertinente para la formación en cuidado humanizado de los profesionales de enfermería. Su aporte trasciende la adquisición de habilidades técnicas, pues favorece el desarrollo del pensamiento crítico y de competencias relacionales como la empatía, la comunicación y el trabajo en equipo, que son el sustento de una atención centrada en la persona. Este potencial se concreta cuando la simulación se integra de forma transversal en el currículo, emplea escenarios realistas y pertinentes, incorpora la dimensión interprofesional, y orienta de manera explícita su diseño y su reflexión posterior hacia los valores del cuidado. La evidencia respalda que la simulación, presencial o virtual, contribuye a preparar profesionales competentes para una atención integral, siempre que la dimensión humana no quede subordinada a la técnica. El fortalecimiento de esta metodología en la formación de enfermería representa una vía para articular el rigor científico con el compromiso ético que define a la disciplina.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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3. Alrashidi N, Pasay-an E, Alrashedi MS, Alqarni AS, Gonzales F, Bassuni EM, et al. Effects of simulation in improving the self-confidence of student nurses in clinical practice: a systematic review. BMC Med Educ. 2023;23(1):815. DOI: 10.1186/s12909-023-04793-1

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Conflictos de interés

Se declara que no existen conflictos de interés.

 

Financiamiento

Los autores declaran que no hubo subvenciones involucradas en este trabajo.

 

Contribuciones de los autores

Conceptualización: Jonny Alberto Fuentes Chaparro, Scarlet Beatriz Silva Olmos.
Curación de datos: Jonny Alberto Fuentes Chaparro.
Análisis formal: Jonny Alberto Fuentes Chaparro, Scarlet Beatriz Silva Olmos.
Investigación: Jonny Alberto Fuentes Chaparro, Scarlet Beatriz Silva Olmos.
Metodología: Jonny Alberto Fuentes Chaparro, Scarlet Beatriz Silva Olmos.
Redacción - borrador original: Jonny Alberto Fuentes Chaparro.
Redacción - revisión y edición: Jonny Alberto Fuentes Chaparro, Scarlet Beatriz Silva Olmos.

 

 

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